viernes, 1 de septiembre de 2017

La desconocida Estación de Canfranc

Categoría: Exploración Urbana



Antes de todo especificar nuestro titulo, pues la estación de Canfranc no es desconocida, por el contrario, es muy turística, demasiado, pero solo su edificio principal, este articulo trata del resto de la estación, lo que no interesa al turismo convencional, y por lo tanto, ha quedado en el olvido, pero comencemos como siempre con un poco de su historia para que comprendamos mejor que paso:


¿Está maldita la estación de tren de Canfranc?  

Hay lugares que parecen malditos, que desde su construcción tienen una especie de velo funesto que trastocará su destino. Uno de ellos es la estación de tren de Canfranc, un impresionante edificio de más de 240 metros de longitud que mereció y merece mucha más suerte que la del abandono. Afortunadamente, con el transcurso de los años, se obvio la “maldición” y se ha ido convirtiendo en un reclamo turístico en la zona, famosa por una amplia oferta de esquí. Y la pregunta que nos hacemos es: ¿Llegará Canfranc a recuperar el esplendor y protagonismo que tuvo en su mejor momento, cuando era la segunda estación más grande de Europa después de Leipzig? ¿Se conocerá más sobre el que, sin duda, fue uno de los edificios más impresionantes de la España de principios del siglo XX?  
Historia de la estación de tren de Canfranc


El edificio fue diseñado por el ingeniero Fernando Ramírez de Dampierre y sus obras comenzaron en 1921 tras aprobarse el proyecto, pero la muerte del ingeniero mientras se construía la estación fue el primer contratiempo que sufrio, solventado rápidamente con la contratación del también ingeniero Ramón Martínez de Velasco

La puesta en marcha de la estación fue posible gracias a las compañías Midi Francés y Norte de España, que se pusieron de acuerdo para potenciar el recorrido ferroviario por esa zona, de hecho, en los años siguientes a su inauguración tuvo un gran auge de viajeros y mercancías. 

Trece años después el por entonces rey Alfonso XIII junto al Presidente Frances la inauguraron, apostillando el Rey: “Los Pirineos han dejado de existir”
Al cumplir su primer año de vida llega su segundo contratiempo importante… en septiembre de 1931 sufrió un gran incendio. Al parecer un cortocircuito en lado Español del vestíbulo principal habría sido la causa del incendio, que arrasó con la biblioteca y parte de la cafetería, dañando además la techumbre. Las pérdidas se estimaron en dos millones y medio de las antiguas pesetas. Otros, dicen que el hecho de que el incendio sólo afectase a la parte española hace sospechar de que habría sido intencionado.

Poco despues llegó la Guerra Civil Española y, después, la II Guerra Mundial, conflictos que provocaron una suspensión del servicio en diversas ocasiones. Ya se sabe, vías dinamitadas, ataques… 

Una vez que ambas contiendas tocaron a su fin aparecieron los desacuerdos entre el gobierno Español y el Francés, que provocó su cierre entre 1945 y 1949.  

En los años 50 vuelve a restaurarse el paso de los Pirineos, adquiriendo una relevancia que parecía perdida, hasta que la “maldición” volvió a aparecer: en 1970 descarriló un tren de mercancías Francés provocando la rotura del puente de L’Estanguet, sito en el lado francés, cerrando la comunicación Internacional de la estación, y tras evaluar su reconstrucción decidieron que les costaba más caro arreglarlo que el servicio que se estaba prestando. Eso llevó a la estación al olvido.
Hoy en día abierta como zona turística, han conseguido rehabilitar el edificio central, realizando en el visitas guiadas y obras interpretativas de luz y sonido, u obras teatrales representando como fue la estación en su origen.

Se ha convertido en un autentico foco turístico que denota de vida este valle perdido en las montañas, aunque todos los artículos o reportajes que podemos encontrar en Internet sobre ella denotan solo su historia y muestran su edificio principal, nosotros no queremos entrar a lo comercial, sino como bien reza el titulo de este tema, queremos mostrar lo desconocido, lo olvidado, abandonado, y para ello caminamos entre sus raíles, paseamos por sus muelles, entramos en su zona de carga y edificios anexos, y esto es lo que encontramos:

Trenes abandonados a su suerte:
Incluso dentro de los hangares cerrados había mas trenes, aunque estos parecían mas sacados de Brooklyn
Volviendo al inicial, por fuera parecía destrozado, y así era, pero caminando por su interior, encontrabamos imágenes de como era la vida en ellos, su calefacción
servicios
vagón cocina
Vagón comedor
Paso entre vagones
Vagones dormitorio, pasillo a la izquierda y los cuartos a la derecha
Suponemos que fuera el vagón del revisor, pues con puertas correderas hacia arriba, tenia una cama y un baño, siendo todo el vagón una habitación
con varias baterias
Sala de maquinas y motor entre el vagón del revisor y otro vagón similar
Asomándonos por la escotilla del techo apreciamos los depósitos ocultos en el
el final de este vagón no marcaba el final del ferrocarril, pues saliendo dábamos con un vagón grúa y después continuaba el mismo tren con mas vagones anexos.
Siendo estos nuevamente de pasajeros y dormitorio
Teniendo un cuarto donde las azafatas guardaban la comida que servían por los distintos dormitorios
Aquí observamos mejor los dormitorios, como dijimos a comienzos, pasillo a la izquierda, cuartos a la derecha
Y naturalmente, un aseo por vagon

así durante decenas de vagones que conformaban un autentico ferrocarril kilométrico, que finalmente nos mostró su final
Pasamos a los Andenes, unidos entre si por pasos subterráneos
Al final del subterráneo, la salida que da con el anden principal, el de la estación, estaba tapiado, para que nadie pueda visitarla sin pagar, como hemos dicho, ahora la estación es solo una atracción turística.
Pero si queremos ver zonas turísticas miramos en Internet los miles de Blog y paginas que hay, nosotros volvemos a lo olvidado, lo que nadie nombra, lo que nadie conoce, y encontramos mas vías, esta vez con otro tren, varias grúas de carga y una grúa principal:
El vagón principal de este tren ya no tenia suelo, dejándonos ver su secreto bajo el mismo
Pero el segundo vagón nos llamo realmente la atención, pues por el nivel de seguridad, o era de transporte de dinero y objetos de valor, o de correos
El tercero era de pasajeros, quizas donde irían los guardias encargados de velar por la seguridad del segundo vagón
Naturalmente no pudimos resistirnos a subir a la grúa, no solo para disfrutar sus vistas, sino para conocer su mecanismo
Y de nuevo abajo, encontramos mas ferrocarriles dormitorio
Con colchones de paja en las habitaciones
Vagón cocina
Seguido del vagón comedor, con asientos acolchados laterales y una gran mesa (solo queda su soporte) en el centro del mismo
Finalizado este tren, continuamos caminando por las vías encontrando nuevos tesoros que la naturaleza a absorbido
Hasta entrar a los muelles, que guardan cosas asombrosas
Así hasta llegar al muelle de carga, donde se almacena el carbón que usaban las grandes locomotoras como combustible para funcionar, entre mas material de la época que ha sobrevivido hasta nuestros tiempos
Hasta volver de nuevo a la estación principal, apareciendo por el edificio de aseos
 Pero atravesándola, aun quedan edificios, donde vivía y trabajaba el personal de la estación
Bascula de peso para los vagones, aun funcionando a pesar del tiempo
 Y mas muelles y edificios
 Y finalizando en el túnel del paso Somport que nos lleva directamente al País vecino
 Finalizando nuestro paseo por la historia en su interminable oscuridad desvanecida por la tenue iluminación que nos brinda.

Pero volvamos a la actualidad, y tras conocer todo lo que nadie mas os ha enseñado, todo el abandono e historia real, pasemos a lo que todo turista puede conocer, y es la estación de noche
 Con un juego de luces que la cambia de color cada 2 minutos, haciéndola resplandecer en todo su esplendor, naturalmente, solo el edificio principal, lo demás no existe...
Si te ha gustado en su forma turística, también os la traemos en una de sus representaciones de Luz y Sonido:

Nosotros nos quedamos mas con la estación olvidada, la que ha quedado enterrada y tragada por la naturaleza, la que solo unos pocos conocen y no sale en los medios de comunicación, hasta ahora.

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